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martes, 20 de marzo de 2012

Comunicado de la Plataforma Por la Educación Pública, Laica y de Calidad sobre la organización de actos religiosos en centros educativos públicos

 
 A pesar de las quejas de padres y madres de alumnos/as, siguen organizándose actividades religiosas en diferentes colegios de Andalucía, concretamente la preparación de remedos o imitaciones de desfiles procesionales de semana santa, para todo el alumnado, en centros de Infantil y Primaria. Ya el curso pasado, y tras las denuncias de Andalucía Laica, la Inspección de distintas provincias dio órdenes tajantes de que se cumplieran las disposiciones legales que rigen la organización de las actividades complementarias/extraescolares, y el desarrollo de las que se relacionan con la clase de religión.
Pero las noticias que tenemos y las quejas que nos llegan desde distintos sectores (AMPAS, padres y madres de alumnos/as, creyentes y no creyentes; e incluso ciudadanos que contemplan los desfiles de menores vestidos con mantos y capirotes por las calles aledañas a los colegios públicos, portando imágenes de vírgenes o cristos crucificados, etc.) exige que se aclare definitivamente la ilegalidad de organizar tales actos en los centros públicos.
1. La Plataforma por la Educación Pública, Laica y de Calidad de Sevilla considera que la celebración de estos actos en el centro, con carácter general, vulnera los derechos de quienes tienen otras convicciones y promueve la segregación del alumnado por razones religiosas, lo que podría enturbiar  el clima de convivencia. Consideramos que la participación en dichos actos dista mucho de ser voluntaria, ya que se trata de menores matriculados en enseñanzas obligatorias, sujetos a la autoridad y afecto de sus maestros y autoridades académicas y a la presión del grupo.
2. Las actividades culturales son complementarias o extraescolares y se encuadran dentro de las finalidades educativas del centro, que engloban a todo el alumnado, independientemente de sus creencias personales y/o convicciones morales. Estas actividades están regidas por el principio general que da base a la institución escolar, cuya misión es elevar el conocimiento y la educación de nuestros alumnos y alumnas de acuerdo con edad y capacidades. Ello, a partir de unos programas comunes a toda la ciudadanía, bajo principios generales de nuestra Constitución, sin discriminaciones por razones de sexo o raza, sin entrar en creencias ni opiniones personales del profesorado ni del alumnado. Ello supone el derecho de los alumnos y alumnas a no intervenir ni implicarse en este tipo de representaciones, a no ser sometidos desde la escuela a las connotaciones religiosas, folclóricas o socioculturales que ellas conllevan.
3. En los casos aludidos, se vienen justificando bajo pretexto de ser un “aspecto cultural andaluz”, o se apela a presuntas referencias identitarias, siempre opinables, que de ninguna manera pertenecen a la COMÚN atención educativa del alumnado ni a los contenidos programados desde cada una de sus materias. Al contrario, se trata de manifestaciones derivadas de gustos o preferencias personales sobre fiestas o celebraciones, sobreentendidas como de general aceptación, que no tienen por qué ser compartidas por la comunidad educativa. Son actividades sin justificación pedagógica alguna en los currículos de Infantil y Primaria, que implican a quienes ni siquiera tienen por qué ser llevados a expresar en público sus opiniones al respecto.
4. Hay que tener en cuenta que en el caso de los desfiles procesionales de semana santa, se trata de representaciones que, aun siendo celebraciones populares, tienen claras referencias religiosas católicas, por lo que son inadmisibles fuera de la clase de religión. La Ley Educativa establece que ello no puede hacerse fuera del horario que le corresponde a la religión, esta “asignatura” confesional, ni desde luego implicar a todo el alumnado. Dentro del ámbito escolar, tienen para los alumnos una función de catequesis adoctrinadora, que es absolutamente improcedente en un centro escolar público.
5. Aquellos padres y madres que libremente deseen que sus hijos e hijas participen en procesiones religiosas tienen a su disposición un amplio abanico de opciones donde elegir entre las numerosas hermandades que organizan tales desfiles, sin necesidad de involucrar a los centros educativos ni a quienes no comparten su forma de celebrar la semana santa.
Por todo ello la Plataforma por la Educación Pública, Laica y de Calidad de Sevilla EXIGE
Que la Consejería de Educación de instrucciones claras a todos los centros andaluces para impedir este tipo de actos y salvaguardar el funcionamiento de la escuela pública para todos/as, no discriminatoria, libre de conflictos sobre creencias o preferencias festivas, como instituciones que son para la educación y el conocimiento.
La Plataforma por la Educación Pública, Laica y de Calidad de Sevilla está integrada por las siguientes organizaciones: Asociación REDES, USTEA, Foro Por Otra Escuela-Red Ires, CCOO, Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, IU, FAMPA “Nueva Escuela”, CGT, Sevilla Laica

martes, 26 de abril de 2011

Más semana santa católica en lugares públicos: Hospital Virgen del Rocío


La semana santa católica ha invadido también el Hall del Hospital Infantil de Virgen del Rocío, en Sevilla. Los niños enfermos -¿alguién les ha preguntado si eran musulmanes, Testigos de Jehova o ateos?- han hecho pasos y figuras de semana santa y ahí están, en el hall, una exposición que estaría muy bien en una iglesia, pero no en un lugar público, financiado con el dinero de nuestros impuestos en el que, una vez más, debería reinar la más absoluta neutralidad en relación con las creencias de cada uno.

¡ESTADO LAICO YA! ¡contra la discriminación, el abuso, la desigualdad, la intolerancia y la nostalgia nacional-católica!

martes, 19 de abril de 2011

Ya está aquí la Semana Santa

Y con ella, la mayor evidencia de las graves imperfecciones de nuestro estado supuestamente aconfesional. Un año más, Guardia Civil, Ejercito y autoridades civiles participarán en procesiones religiosas, en flagrante infracción de lo que debe ser la separación Iglesia y Estado (en la imagen, Teofila Martinez, alcaldesa de Cádiz).

Una buena oportunidad para poner de manifiesto lo que pretendemos los laicos: SEPARACIÓN DEL ESTADO Y DE LAS IGLESIAS. Eso implica que las instituciones del estado, como son el ejercito, los cuerpos de seguridad y las autoridades elegidas que representan a TODA LA CIUDADANÍA, catolicos, musulmanes, ateos, budistas, agnósticos, etc, etc... deben mantener una exquisita neutralidad con respecto a las manifestaciones religiosas. Bastante es con que se les permita ocupar durante toda una semana el espacio público de todos, con las molestias que supone para los habitantes de los centros de las ciudades (acceso, ruido...).

En este enlace podeis leer un artículo con un enfoque más jurídico sobre la misma cuestión, de un bloguero vasco.

domingo, 15 de marzo de 2009

Penitentiam agite

Los sectores tradicionales de la sociedad sevillana emprenden una nueva cruzada en contra de las libertades. Parece que les sulfura que las personas podamos decidir libremente como vivir.
En este caso el objetivo es reforzar la campaña de la jerarquía católica en contra de la reforma de la ley del aborto.
El diario ABC sigue empeñado en gobernar la ciudad desde el cuarto poder y en este caso pone su maquinaria de crear opinión a disposición de los partidarios de restringir la libertad de los ciudadanos.
Pero no mezclemos cosas. Como dijo Jack, "the ripper", vayamos por partes.

Embarazo libre
En primer lugar vayamos al fondo del asunto: El aborto no es algo bueno en sí mismo. No conozco a nadie que opine lo contrario. No creo que ninguna mujer en su sano juicio aborte por diversión. Así que declararse "contrario al aborto" no es decir mucho. El aborto ha de ser considerado como una opción mala cuando una mujer se enfrenta a otra opción peor: Un embarazo no deseado. Y es un problema de libertad, pura y simplemente. ¿Quién se atreve a decidir por otro en este caso?
La reforma legal en curso va encaminada a corregir los errores de la ley anterior que considera criminal un comportamiento que está socialmente asumido: Que en las primeras semanas del embarazo (cuando se detecta), una mujer tiene derecho a decidir si quiere seguir adelante con la gestación o no, independientemente de cómo se haya producido la concepción y de la viabilidad del feto.
Es necesario aclarar, para tranquilidad de todas las personas religiosas, que a ninguna mujer se le va obligar a abortar en contra de su voluntad. Aunque haya sido violada por su propio padre, aunque el feto tenga una enfermedad horrible que proporcione una vida de sufrimiento a la nueva criatura y a todos los que la rodeen, aunque la madre pueda poner en riesgo su salud e incluso su vida, nadie va a decidir por ella. Así que todas las católicas (me refiero a las "de verdad") y otras mujeres que no acepten la opción de abortar por razones religiosas o ideológicas, pueden estar tranquilas: La ley protege su derecho.
O sea. Que esto no va con ellas. Esto va con las que quieren decidir por ellas mismas, y no permitir que esa decisión la tomen un grupo de hombres oficialmente célibes, que se consideran a ellos mismos grandes autoridades en lo concerniente a cuestiones de familia.
En lugar de liar la cuestión deberíamos hablar de lo que en el fondo está en juego: La libertad de cada mujer para decidir cuántos hijos quiere tener y en qué momento. Los que apoyamos esta reforma legal estamos a favor de que las mujeres decidan sobre su cuerpo y qué tipo de familia quieren tener. Los que se oponen bajo el engañoso lema "Sí a la vida" están intentando condenar a las mujeres a alumbrar y criar a los hijos que no desean. ¡Vaya vida!

Las hermandades y su papel en la sociedad
No sé cómo se verá el asunto de las hermandades desde fuera, pero en Sevilla está muy claro que son, básicamente, instrumentos que canalizan una afición muy extendida en nuestra ciudad: La de organizar procesiones. Desconozco si hay alguna estadística fiable, pero no creo que en Sevilla se organicen menos de cien procesiones al año, la mayoría de gran nivel estético. ¡Eso es afición!
Quiero dejar claro que no tengo nada que objetar a dicha práctica, siempre que se procure molestar lo menos posible al resto de conciudadanos. Me parece una forma de diversión ciertamente extraña cuando se mira desde fuera, pero no más que otras que existen en el mundo. Y reconozco la plasticidad del espectáculo que brinda Sevilla cada primavera.
Incluso apoyaría el proyecto que circula hace años de crear un "procesionódromo" donde puedan divertirse y organizar incluso competiciones: Los aspirantes al premio a la mejor chicotá del año son...
Por el contrario, la asistencia a celebraciones religiosas deja bastante que desear. Salvo honrosas y contadas excepciones, en los que incluyo a los que cumplen con los preceptos de su religión y a los que no acudimos jamás a ritos que nos son ajenos, la religiosidad de los sevillanos se rige por las siglas BBC-E (bodas, bautizos, comuniones y entierros).

Política en la Semana Santa: ¡NO!
Por otro lado, las hermandades han sido tradicionalmente y siguen siendo (gracias a la indignante desvergüenza de nuestros representantes políticos) instrumentos para la promoción personal de detarminados sujetos, que hacen carrera en ellas para ganar prestigio e influencia social. Repasen ustedes la nómina de hermanos mayores, prebostes, mayordomos y demás y tendrán ustedes una cohorte de cortesanos con ganas de figurar.
Todo ello hace que las autoridades religiosas pretendan convertir a las hermandades penitenciales en instrumentos de sus manejos políticos, y las usen como medio para difundir sus consignas, apoyando determinadas opciones políticas y combatiendo otras.
Esto es lo realmente lamentable: Que unos señores que viven de la creencia o la afición de los demás pretendan utilizar en su propio beneficio unas instituciones históricas que no tienen nada que ver con problemas políticos. Incluso para los propios cofrades debe ser una falta de respeto y una traición a la esencia de las hermandades que se las quiera usar para hacer política.
Encuentro despreciable este afán por dividir y crear polémica donde las personas acuden movidas por sus sentimientos para honrar tradiciones centenarias.
Y, finalmente, me parece indigno que se quiera utilizar a las hermandades de Semana Santa para provocar la desgracia de muchas mujeres, obligadas a elegir entre la clandestinidad o renunciar a su proyecto de vida.
Nunca imaginé que el título "Hermandad de penitencia" fuese a adquirir tal significado.