lunes, 26 de octubre de 2015

Sevilla Laica pide al alcalde de Sevilla que respete la Constitución y no asista a actos religiosos

Nota de prensa de Sevilla Laica 


Juan Espadas, alcalde de Sevilla, ha presidido en representación de toda la ciudadanía la procesión conmemorativa del 450 aniversario de la Hermandad de La Hiniesta que ha tenido lugar este sábado pasado.
Sevilla Laica es absolutamente respetuosa con todas las creencias religiosas. Pero no se pueden mezclar las creencias con las instituciones públicas, que son de todos. Es una grave falta de respeto a la pluralidad de la ciudadanía sevillana el que un alcalde, que representa a todos los sevillanos, vaya como autoridad pública, regidor del Ayuntamiento (que significa la unión institucional de los vecinos), en procesiones y actos religiosos públicos.
Y aún más grave, que se defina él mismo no como un ciudadano, sino como fiel a una creencia religiosa, al aceptar ser a la vez hermano mayor honorario de La Hiniesta en tanto que alcalde. Se trata de una anomalía democrática muy grave, porque rompe la separación Iglesia-Estado al convertir una actividad de un credo privado en un acto institucional. Vulnera así la aconfesionalidad del Estado que figura en el artículo 16 de la Constitución Española.

Sevilla Laica, como parte de Europa Laica, pide respeto para todos. Y la neutralidad de nuestros representantes es la única manera de garantizar que una ciudadanía plural y diversa se sienta respetada por ellos. Es más, respetamos tanto la religión católica y a las hermandades sevillanas que estamos en contra de que la política se inmiscuya en ellas.
La actualidad electoral nos lleva hoy a preguntarnos: ¿A quién tenemos que hacer caso: a Pedro Sánchez cuando dice que si gana, defenderá la laicidad del Estado y cumplirá así con la Carta Magna, o al alcalde socialista de Sevilla, que rompe la neutralidad entre creencias privadas y la institución democrática que representa?
Porque es importante saber cuál es la postura del PSOE sobre la separación Iglesia-Estado antes de las elecciones generales, para evitar una nueva promesa electoral incumplida en este ámbito.
Esperamos una seria reflexión de nuestro alcalde. Juan Espadas no debe incurrir ni una sola vez en incumplir la Constitución.
Sevilla Laica (Europa Laica)

Autor: Mª Dolores González Cantos (secretariado de Andalucía Laica, )
Ver la noticia en prensa: 

jueves, 13 de agosto de 2015

Procesión de la Virgen de los Reyes ¿Por qué lo llaman Libertad Religiosa?

Una buena representación de medios de "información" fieles partidarios de las rancias tradiciones se hacían eco en los últimos días de la tímida llamada a la racionalidad del Alcalde de Sevilla que pretendía limitar el número de miembros de la corporación municipal que participan en la procesión ¿o sería más adecuado llamarlo desfile? de la Virgen de los Reyes.

El titular empleado por InfoVaticana denunciaba nada menos que una agresión a los Derechos Humanos: "El alcalde de Sevilla propone limitar la libertad religiosa de sus concejales" y, claro, uno se viene arriba ante el enfado de este medio de cuya (ausencia de) neutralidad no nos cabe ninguna duda: ¿Habrá por fin calado el discurso de la laicidad institucional? ¿Será un alcalde socialista de Sevilla tan valiente como para enfrentar las contradicciones entre las demandas de sus bases y las rancias costumbres y aplicar la separación entre las religiones y el Estado? ¿Hemos entendido de una vez que la religión o las creencias espirituales de cada persona deben ser un asunto privado y que los cargos públicos no deben identificar a la institución que representan con una confesión concreta, respetando la igualdad y la libertad de conciencia de los ciudadanos a los que representa?
Pues no. Como dijo Goya, el sueño de la razón produce monstruos. Y yo añado que el insomnio de la razón que provocan los veranos sevillanos produce alucinaciones. Y no. No era esa la cuestión a debate. Se trataba de algo mucho más prosaico y mucho más sevillano.
El problema, al parecer, es que en los largos años de travesía del desierto que han supuesto el gobierno de Juan Ignacio Zoido al frente del Ayuntamiento sevillano se ha ido incrementando la presencia de representantes municipales en dicha procesión de tal modo que ha llegado a ocultar su verdadero motivo. Incluso han instaurado la "previa" en la que los ediles desfilan ¿o sería más adecuado decir que procesionan? desde la Casa Grande hasta la Santa Catedral. El propio alcalde ha llegado a recordar que la que tiene que procesionar es la Virgen de los Reyes, y no la corporación.
Esto ha llegado a un punto excesivo, incluso para las gentes de bien, lo que ha llevado al regidor a proponer que a los actos religiosos de las fiestas sólo deberían acudir el alcalde, dos tenientes de alcalde y dos concejales por cada fuerza política. En total, trece personas. Trece personas para representar al Ayuntamiento pueden parecer muchas al desconocedor de las costumbres sevillanas, pero para el experto está claro el juicio "¿Trece? ¿Qué birria de procesión es esa? ¡Si hasta trae mal fario el número!"
Tenemos que considerar que Sevilla es una ciudad que integra conmo ninguna lo clásico y las últimas tendencias, basculando entre lo rancio de la procesión religiosa y lo posmoderno de que el discurso configura la realidad. Lamentablemente, nos hemos saltado la modernidad, y de ahí los problemas que afrontamos los laicistas, pero eso es tema para otro debate.
Y es que en Sevilla, al margen de los de siempre, esos que tienen una ristra de apellidos más larga que el nombre de su hermandad, aquellos que desde la cuna estaban destinados a "ser alguien", esa condición (la de ser alguien) hay que ganársela. Y no hay nada que de más puntos que desfilar, a ser posible a cara descubierta, por las calles de nuestra ciudad, mejor cuanto más céntricas. No hay otro forma de entender la proliferación de procesiones que sufre nuestra ciudad, donde prácticamente no hay semana que no salga a la calle algún cortejo sin que falten velas y banda de música.
Así que toda esa legión de sevillanos hambrientos de renombre que se han batido el cobre para conseguir ir en las listas del PP (y no pocos en las del PSOE) y han conseguido llegar a ser concejales (y concejalas) para darse relumbrón, para conseguir codearse con los VIPs, para ser recibidos en los círculos más selectos, ven ahora frustradas sus ilusiones.
- ¡Qué vayan a título particular! - dice el Alcalde.
- ¡Acabáramos! ¡Para ese viaje no hacían falta alforjas! - responden compungidos.
Y es que, en efecto, Juan Espadas ha hecho mella en lo más sagrado del espíritu rancio sevillano, y con lo más sagrado no me refiero a la Virgen de los Reyes.
Así es Sevilla, que mientras más conoces más quieres y odias sin que sea posible desligar una cosa de la otra. No se venden por separado.
Ya sé que es mucho pedir que nos dejemos de hipocresía, pero si fuera posible una llamada a la dignidad, ¿Por qué lo llaman Libertad Religiosa si no es más que postureo?

viernes, 8 de mayo de 2015

Laicidad del Estado



               LOS DINEROS DE LA IGLESIA.  INFORME ABRIL 2015
Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda, CEE y http://www.portantas.org/index.php/la-financiacion-de-la-iglesia.html

MÁS DE  ONCE MIL millones de euros anuales (más del 1% del PIB español)
Mientras aumenta la pobreza y se privatizan servicios públicos 
La iglesia católica española,  inmensamente rica, NO SUFRE LA CRISIS y  DISFRUTA DE UN VERDADERO PARAÍSO FISCAL.
Unos Privilegios consecuencia de los Acuerdos Económicos Estado español - Santa Sede de 1979 (tras Concordato firmado por Franco en 1953). Los Acuerdos de 2006-2007 aumentaron del 0,52 al 0,7 lo asignado a la Iglesia del impuesto de la renta (IRPF).   
El Estado lo ingresará aunque en la Declaración de IRPF de 2013 (hecha en 2014) casi un 65 % de los contribuyentes NO señalaron la casilla para la iglesia católica.
Tras más de 35 años, el Estado sigue manteniendo a la Iglesia católica española con el dinero de todos los contribuyentes, sean católicos o no.
Por el Concordato, España sigue sin la separación Iglesia-Estado propia de una democracia.

Resumen aproximado de APORTACIONES DEL ESTADO (central y periférico) DIRECTAS e INDIRECTAS (por exención de impuestos y otros privilegios) a la Iglesia Católica y sus organizaciones.  Contabilizados en millones de Euros (M€). 

1) Asignaciones Directas a la Conferencia Episcopal Española (CEE).
     a) Asignación vía IRPF (casilla Iglesia católica) para culto, evangelización, sueldos del clero: 250 M. €  que el Estado dejan de disponer para bienes, obras y servicios públicos  (con adelantos mensuales a cuenta de unos 13 MILL € ). Quienes marcan la casilla NO pagan más; TODOS los contribuyentes, sean católicos o no, abonamos  este “canon obligatorio”  para la iglesia católica.
      b) Asignación  vía IRPF (casilla “fines sociales”) a las ONGS, fundaciones, etc.  de la CEE… 100 M. €  Los “fines sociales” son ahora una vía para PRIVATIZAR -y PRECARIZAR- Servicios Sociales que deberían ser PÚBLICOS, teniendo partidas específicas y estables en los Presupuestos Generales del Estado.
      c) Pago de Sueldos Enseñanza de religión: 600 M€. para quienes imparten religión católica en  19.000 centros públicos (14.000 profesores)  y en 6.000 privados concertados ( 5.000 profesores). Los eligen los obispos, los pagamos todos (Estado central y CCAA).- Financiación de centros privados concertados de ideario católico: 4.300 M€. Total aportaciones para enseñanza confesional: 4.900 M€.
     .Sueldos para capellanes (ejército, cuarteles, hospitales, cementerios…) 50 M€,
      c) Para la obra social y asistencial 2.000 M€
      .Subvenciones y gastos para eventos religiosos diversos… Y otros… 300 M€
      .Coparticipacion del Gobierno con entidades católicas, como la Obra Pía (del Vaticano): 10 Mill€
 2) Indirectas:
      .Exenciones y bonificaciones tributarias: Dejan de pagar unos  2.000 Mill Euros (IBI: 700 M€ + Impuesto de Patrimonio, Sociedades, Obras… 1.300 Mill Euros)
       . Donaciones,  Beneficios patrimoniales y financieros, (datos no completos)
      . Mantenimiento del patrimonio en poder y uso de la Iglesia: 600 M€
      . Complejos Hospitalarios  de la Iglesia (57) que dependen de subvención de las CCAA: 900 M€ 
      .”Inmatriculaciones”  (Imposible cuantificar). Según la ley Hipotecaria (anomalía jurídica denunciada por  la Comunidad Europea)  los obispos diocesanos pueden  inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad patrimonio de dominio público  o municipal (templos, cementerios, terrenos, viviendas, plazas…)  que puedan parecer carentes de títulos de propiedad, como algunos bienes comunales (Ejemplo famoso, la Mezquita de Córdoba).
      . Ingresos por Entradas a edificios gestionados por la CEE. por la Mezquita de Córdoba (1,4 mill de visitas en 2014, según la CEE) recauda unos 10 Mill de Euros que ni declara ni paga impuestos por ello.
     a) Vía exenciones tributarias que disfruta la iglesia católica:
No pagan el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de los centros de culto, beneficencia y enseñanza, ni impuestos sobre donaciones y limosnas, ni impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y Transmisiones Patrimoniales, ni impuesto de Obras, contribuciones especiales, ni impuesto de Sociedades. Y disfrutan de  deducciones en el Impuesto de la renta de las personas físicas y jurídicas sobre las cantidades entregadas a entidades clasificadas o declaradas benéficas o de utilidad pública.
1. Por no pagar el IBI (rústico y urbano) las administraciones locales pueden estar dejando de ingresar  de la Iglesia Católica una cantidad cercana a los 700 M€. Hay que tener en cuenta que  están exentos de todo tipo de impuestos  de sus inmuebles y suelo, destinados a culto o no, en diócesis y parroquias, en los más de ocho mil municipios, en sus numerosas congregaciones, asociaciones, fundaciones, negocios mercantiles múltiples, pisos y locales...etc. Las cantidades que el Estado deja de ingresar son enormes...
2.  Por las DONACIONES  a la iglesia católica, a sus fundaciones y ONGS, hay una desgravación de un 25% del IRPF (a personas físicas), y un 35% del Impuesto de Sociedades (a personas jurídicas). Según datos de la propia CEE, esa desgravación fiscal supone que Hacienda devuelve a sus donantes y deja de ingresar el Estado  más de un 50% de lo que recibe vía IRPF. Según diversas fuentes y averiguaciones bastante complejas (por la opacidad de los bienes de la Iglesia católica, y la dificultad de acceder a los datos de ayuntamientos y otras administraciones del Estado sobre la cuestión), en cada ejercicio anual, estas  exenciones de impuestos (Administraciones central, autonómica y municipal) suponen que el Estado deja de ingresar unos 2.000 Mill. de Euros aproximadamente.  
    
b) Patrimonio de la iglesia católica (CEE) (bienes mobiliarios e inmobiliarios), a través de sus más de 40.000 instituciones (diócesis, parroquias, órdenes y congregaciones religiosas, asociaciones, ONGS, fundaciones, universidades, centros de Enseñanza, etc.  con autonomía jurídica y administrativa, y con absoluta dependencia de la Santa Sede.  
- Es el mayor “casero” (cobrador de alquileres) de España.  Ejemplos: Más de 110.000 propiedades, entre lugares de culto, pisos, locales, etc. (vacíos, ocupados o alquilados a terceros, que no declara como negocio ni paga impuestos).
 - Posee más de 150.000 hectáreas en tierras agrícolas (muchas, tierras muertas y sin uso).
 - Es propietaria de suelo habitable  en los más de 8.000 municipios del Estado, que llega al 70% del suelo habitable de Toledo, Ávila, Burgos y Santiago, y de 
- Bienes suntuarios (joyas, trajes, coches, etc.), obras de arte, etc.
- Participa en Empresas mediáticas y de comunicación social (COPE, ONCE, 13TV, etc.), así como del mundo editorial.
- Participa en el sector financiero español (fundamentalmente ha sido en las cajas de ahorro), con participaciones en BOLSA, depósitos, letras del tesoro, acciones en multitud de grupos empresariales de diversos ámbitos, capital en fundaciones.  El Instituto para las obras de Religión (IOR, la  llamada Banca Vaticana) administra fondos por un valor de 7.000 millones de Euros.  El 1 de octubre de 2013 hizo público su informe anual (1ª vez en sus 125 años de historia),  detallando un beneficio neto en 2012 de 86,6 millones de euros, del cual se aportan unos  54,7 millones de euros al presupuesto de la Santa Sede. El emitir Informes fue una de las iniciativas del papa Benedicto XVI, tras los escándalos financieros y acusaciones de “lavado de dinero negro” al IOR de años anteriores.

lunes, 4 de mayo de 2015

En primera persona, de RTVE, con Sevilla Laica como protagonista.

El programa "En Primera Persona" de Radio Nacional, se acercó a la delegación de Hacienda de Sevilla donde compañeros de Sevilla Laica hacían campaña para eliminar la discriminación que supone la cruz en la casilla del IRPF.

http://blog.rtve.es/enprimerapersona/2015/04/sevilla-laica-reclama-la-separaci%C3%B3n-real-entre-iglesia-y-estado.html
Son muchas las personas que desconocen qué pasa realmente cuando se marca una de las casillas destinadas a fines sociales para OONNGG o bien para la Iglesia Católica o bien qué privilegios tiene esta iglesia en nuestro país
http://blog.rtve.es/enprimerapersona/2015/04/sevilla-laica-reclama-la-separaci%C3%B3n-real-entre-iglesia-y-estado.html

sábado, 29 de noviembre de 2014

9 de diciembre, Día del laicismo: Presentación del libro de Antonio Cascales "Sevilla, Machado y Darwin"

El próximo día 9 de diciembre es el Día internacional del laicismo y la libertad de conciencia. Para celebrarlo, Sevilla Laica ha organizado en el pabellón de la RTVA en La Cartuja una charla-debate sobre laicismo y democracia, que tendrá lugar tras la presentación de la novela de Antonio Cascales Sevilla, Machado y Darwin. 

Antonio Cascales, socio de Sevilla Laica, es profesor titular jubilado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en el departamento de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura. Es autor de varias novelas 

Antonio Rodríguez Almodóvar será el encargado de presentar la novela  que recrea la historia del Rector de la Universidad de Sevilla Machado, el  catedrático que fue el introductor en España desde su cátedra sevillana de las ideas de Darwin, y de su círculo de intelectuales ilustrados. 

Es la libertad de conciencia, de opinión, y por tanto de construirse libremente a sí mismo, lo que entonces estuvo totalmente fuera de las posibilidades de los españoles. Algunos de ellos, como Machado y Núñez, pusieron el germen para que hoy sea más posible que nunca conseguir esa libertad de conciencia, sin las presiones, protagonizadas fundamentalmente por la Iglesia católica, que entonces lo impidieron y ahora siguen intentándolo. 

El acto será a las 19:30 del día 9 en el Salón de Actos de Canal Sur RTVA en la Isla de La Cartuja.


lunes, 21 de julio de 2014

Por una Universidad pública laica



 Sevilla Laica viene luchando por la laicidad de la educación pública, condición ineludible para conseguir una democracia que,  hoy todavía imperfecta, se reinició en España tras el final de la dictadura; un Estado de ciudadanos, no de fieles o súbditos, iguales en dignidad y derechos.  Pero el progreso de los españoles tiene aún una rémora que los historiadores denominan la tradicional de la alianza entre el trono y el altar. El Concordato de 1979 España – Estado Vaticano la revalidó sin que los diferentes gobiernos hayan tocado apenas en estos años los privilegios que la Iglesia ha seguido disfrutando: se le ceden edificios y solares, se financia a sus miembros, curas, jerarquía, catequistas, etc.; se les conceden exenciones fiscales, se mantiene su inmenso patrimonio y además,  se les entregan jugosos ingresos directos, vía PGE (Presupuestos generales del Estado), IRPF (casilla específica), potestad para inmatriculaciones, etc.
Decimos la Iglesia, y no los católicos, pues en España ya hay datos publicados en la prensa sobre la creciente secularización de la sociedad española, por encima de diferencias ideológicas o creencias religiosas. Muchos católicos están de acuerdo en la necesidad de avanzar en la separación Iglesia / Estado que evitaría esos privilegios;  prefieren la catequesis en la parroquia y no en la escuela, no comulgan con las presiones sobre el poder civil de la Conferencia Episcopal para anular o mediatizar las leyes que la democracia ha ido consensuando y emitiendo: divorcio, investigaciones científicas (células madre,  reproducción asistida…), métodos anticonceptivos, interrupción del embarazo, igualdad de derechos de los homosexuales, etc.
Pero la historia es tozuda y no nos deja olvidar el pasado. De repente advertimos que de él vienen las razones, los factores, los hechos que  desencadenan en el presente estas tormentas que todo lo remueven de nuevo, enfrentándonos a situaciones  indeseables que nos desvelan lo que aun no somos.
De nuevo ha ocurrido. En este caso, el espejo que nos devuelve la imagen de las deficiencias de nuestra aun no real democracia es una decisión de las autoridades de la Universidad Complutense en relación con una de las capillas católicas que se mantienen en su seno. Las autoridades académicas ni siquiera pretendían erradicarla, simplemente cambiarla de lugar; pero se enfrentan inmediatamente con toda una cruzada para evitarlo. Surge la campaña mediática, se manipulan los legítimos sentimientos religiosos de los católicos para que reaccionen emocionalmente a instancias interesadas de la jerarquía, se llama al escándalo, se animan las amenazas de los ultras, que apelan a un nuevo Franco (como muestra la imagen de una pintada así en las paredes de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla)… etc.
Ahora nos enteramos de detalles increíbles para los que vivimos en la España del siglo XXI: esa Universidad, una de las más prestigiosas de Europa, tiene 8 capillas católicas con sus correspondientes capellanes, que reciben del Estado sus sueldos correspondientes. Y nos sorprenden esos ciudadanos que reaccionan airados ante algo que es perfectamente normal en una democracia: La universidad es el templo de un saber sin dogmas, sometido a la duda y al debate. Una Universidad no tiene capillas.  
La Constitución define un Estado aconfesional porque busca el bien común, de ahí la laicidad de la educación pública en todos sus niveles, pues atiende a la ciudadanía  sin contemplar sus particulares creencias u opiniones. El respeto constitucional a las mismas supone que el Estado no se inmiscuye en cómo se organizan las distintas confesiones religiosas,  y que éstas no tienen lugar en el espacio educativo propio de la educación pública. Cada cosa en su sitio, y todos contentos. ¿qué problema hay en ello? Nadie sale malparado
Y es que no se ha resuelto una de las claves de nuestra esencial diferencia con las democracias europeas: el Altar , la Conferencia Episcopal  española,  no se conforma con la actual situación de privilegios que disfruta desde el Concordato, ni tampoco con alterar o disminuir sus  incursiones continuas en las competencias propias del Estado, como en el caso de la educación,  sino que para mantener su statu quo exige más de lo que tiene, por si acaso alguien se atreve a recordar ese déficit democrático que supone la  actual situación de privilegio. Cuanto más tiene, mayor es su batalla por no perder ni un ápice de lo conseguido. Y ello a pesar de que una parte de sus miembros (colectivos de Redes Cristianas, Curas de Madrid, Comunidades Cristianas Populares y un largo etc.) piden una separación del Estado parecida a la del resto de Europa.
Sevilla Laica exige que se eliminen las capillas en la Universidad pública,  precisamente en el templo del saber donde se educan las élites de españoles que constituirán, si se deja actuar a la justicia y acaba con la corrupción, las clases dirigentes del futuro.   Exige una educación pública sin catequistas –elegidos por su Obispo en razón de su fe- cuyas enseñanzas compitan pared con pared con las lecciones de los profesores de ciencias o de humanidades; una Universidad laica.
La ciudadanía lo exige y lo merece. La libertad de conciencia, la paz social, la convivencia en el Estado democrático   de los que somos naturalmente diferentes  no puede existir sin ella.

Autora: María Dolores González, socia de Sevilla Laica - Europa Laica 

viernes, 20 de junio de 2014

¿El Rey es laico? ¡Viva el Rey!

NOTA: Este artículo refleja la opinión de su autor y no la postura oficial de Sevilla Laica.

A estas alturas, estamos todos hasta la coronilla (corona pequeña), de los detalles de la proclamación de Felipe VI. Pero pasados los momentos de los acontecimientos es hora de pararnos a analizar con más detalle aspectos particulares. Y el que hoy tratamos no es un detalle menor: El nuevo rey ha dispuesto que no hubiera actos ni símbolos religiosos en la ceremonia de proclamación como nuevo rey de España. Sólo la Constitución y los símbolos del Estado.

Este gesto contrasta fuertemente con las tomas de posesión de TODOS los presidentes de Gobierno que llevamos en democracia, que han estado presididas por Biblia y Crucifijo y con el precedente de su padre cuya coronación incluyó una misa, católica, por supuesto.

Es muy recomendable leer el artículo de Esther Palomera para el Huffington Post en el que valora lo que supone que el propio rey vaya treinta años por delante de los políticos de PP y PSOE, que han sido hasta ahora incapaces de desarrollar una Ley de Libertad de Conciencia acorde con la aconfesionalidad del Estado y con la progresiva secularización de la sociedad española. Y es que, a pesar de que la Ley de Libertad Religiosa vigente y los famosos y aconstitucionales acuerdos iglesia-Estado son descaradamente confesionalistas en cuanto a la situación de privilegio que otorgan a la Iglesia Católica, muchos políticos españoles van mucho más allá de lo que estas leyes les exigen e imponen de forma impúdica sus creencias a los ciudadanos, incrustando símbolos y ritos católicos en lo que deberían ser meros actos civiles.
Como bien recoge el artículo, el nuevo rey ha demostrado que trae otros tiempos a la política y ha colocado la patata caliente del laicismo en las manos de unos políticos que han quedado automáticamente obsoletos.
Es cierto que el  gesto del Rey es oportunista. La Iglesia Católica es una de las instituciones más desprestigiadas de España, junto con la Corona, por cierto. Si a esto le sumamos la tradicional intransigencia manifestada en declaraciones de los prelados, rayantes en lo alucinatorio y que causan el rechazo de la mayoría de los ciudadanos, creyentes incluidos, podemos deducir que cualquiera con inteligencia política sabe que lo más conveniente es soltar lazos y dejar que esta anacrónica institución se hunda solita sin arrastrarnos al fondo. Esa inteligencia política que ha faltado en los gobiernos del PSOE.

Y no ha sido el único gesto simbólico de este rey. El eliminar del escudo real el yugo y las flechas de los Reyes Católicos (lo católico cotiza a la baja) quizá haya pasado más desapercibido pero, siendo otro mero acto simbólico, tiene una fuerza importantísima desde el punto de vista laico. Es marcar distancias con unos predecesores que simbolizaron la uniformidad católica del país, y mantener su símbolo en el escudo real ha mandado hasta ahora un mensaje excluyente a todos los judíos y musulmanes españoles.

Tampoco podemos dejar atrás la utilización de este símbolo, el yugo y las flechas, que hizo la dictadura franquista. Tomado de la Falange de Primo de Rivera para representar al partido único fue uno de los emblemas con mayor presencia y muchos españoles lo asocian antes con Franco que con Isabel y Fernando.

También desaparece del escudo real la cruz de Borgoña o de San Andrés, símbolo inequívocamente cristiano y vinculado además al franquismo y a los carlistas. Queda pues como único símbolo cristiano una diminuta cruz sobre la corona real. Al retirar estos símbolos, Felipe VI está transmitiendo un mensaje: su voluntad de ser el rey de todos.

Por todo ello andamos en estos días los laicistas con "el corazón partío" entre felicitarnos por el importantísimo avance que el gesto de Felipe VI representa para el lacismo institucional o criticar lo que todavía nos queda por andar.

El laicismo es, básicamente, un proyecto de convivencia. Una vez desacartada la posibilidad de volver al tiempo de los Reyes Católicos y expulsar de España a los infieles. Una vez que tenemos que aceptar que el mundo de las creencias y descreencias es y va a ser cada vez más diverso, hace falta un marco que permita a cada uno profesar la opción religiosa que elija, incluyendo la posibilidad de no elegir ninguna, incluso de elegir varias o hacerte una religión "customizada" tomando elementos de varias. Esta libertad de elección sólo se puede alcanzar mediante una rigurosa neutralidad del espacio público, común, de convivencia. Las religiones han de habitar en el alma de sus fieles y en sus templos pero no deben invadir el espacio en el que los ciudadanos nos relacionamos unos con otros porque serían causa de interminables conflictos, como la Historia nos muestra con abundantes ejemplos.

La voluntad de convivencia pacífica, que todos los laicistas compartimos, choca con la línea maximalista que algunas organizaciones laicistas están adoptando a la hora de valorar la actuación del rey, insistiendo en un discurso antimonárquico más que republicano. El propio comentario al referido artículo que incluía el observatorio del laicismo al publicarlo, aludiendo a una ridiculez como es la presencia de una cruz en la corona real transmite un mensaje de intransigencia y anacronismo que, a mi modo de ver, es más contrario al laicismo que la propia presencia de esta minúscula cruz y además proyecta una imagen de los laicistas como "disconformes de guardia".
¿De qué se habla que me opongo? era el chiste que simbolizaba la oposición del PP a Rodríguez-Zapatero en su primera legislatura. Parece que es el papel que algunos pretenden que juege Izquierda Unida y, de rebote, Europa Laica.

El artículo de Francisco Delgado publicado hoy mismo en el Observatorio del Laicismo con el título "Proclamación de Felipe VI y a pesar de todo: salud, laicismo y república" es una buena prueba de lo que digo. En primer lugar por adoptar una posición republicana radical que no es compartida por muchos laicistas. En segundo lugar por negarse a reconocer la importancia de los pasos dados por la corona y seguir insistiendo en remotos antecedentes que deberían estar más que superados. Alusiones con una carga de populismo que puede que alienten a las "masas enfurecidas" pero alejan a cualquier ciudadano sensible de un republicanismo visceral y revanchista que parece pretender ganar la guerra civil ochenta años más tarde.
Echo de menos otros argumentos y otro estilo que realmente me permita reconocerme en la línea de mi organización.

Se acusa a la corona de ser una institución obsoleta. Con estos gestos, Felipe VI ha demostrado que la crítica antimonárquica es más obsoleta aún. No se puede comparar esta monarquía con la de Alfonso XIII  y menos con Felipe V.
Aunque soy partidario de que el pueblo se pronuncie sobre la forma de Estado que quiere, es más por defender la soberanía del pueblo que por atacar la monarquía. Tenemos abundantes ejemplos en Europa que demuestran que una corona puede ser un aliado del laicismo. Pero para ello hace falta diálogo. En lugar de criticar lo que no está en la mano del rey ¿no sería más inteligente pedirle que reciba en audiencia a una delegación de Europa Laica? Obligarle a que demuestre si su voluntad laicista es clara o se queda en gestos para la galería.
En mi opinión, se está consolidando una línea dura en las posiciones laicistas que nos están alejando del modelo de convivencia y diálogo que debería ser nuestro objetivo principal. Estamos repitiendo los mismos errores de la cúpula católica a la que tanto criticamos y, con la licencia que me da mi tierra, exageraré diciendo que vamos por el camino de instaurar la "Laica Inquisición"

Son meros gestos, es cierto, pero ¿qué más podemos pedir? La Corona hoy en día es una institución fundamentalmente simbólica y su papel se desarrolla en el mundo de los gestos. No sabemos qué ocurrirá mañana, pero hoy el Rey ha dado un paso firme en el camino del laicismo y con ello se ha ganado el respeto de muchos demócratas. Ahora veremos si los líderes políticos están a la altura de su Rey, que tanto ensalzan. Si no es así, a ellos sí que podemos revocarles el mandato en las próximas elecciones.

Autor: Leopoldo Acal, socio de Sevilla Laica - Europa Laica